CAPÍTULO XIX Los cálidos labios de Trevor, la hicieron sentir como si estuviera flotando entre las nubes, lejos de todo y de todos, en medios de una paz infinita, donde no cabían los problemas. El beso fue lento, tranquilo, dulce, como si tuvieran todo el tiempo del mundo para saborear aquel momento. —¡Trevor! —chilló un chiquillo desde fuera, interrumpiendo aquel momento. —Te estamos esperando para un partido —alzó con sus manitas una pelota de fútbol para que quedara a la vista sobre la ventanilla del auto. —Tony, es genial, ya vamos — el joven abrió la puerta y bajó del vehículo, lo rodeó hasta llegar con Selene y ayudarla a bajar. —Mira, ella es Selene, nos acompañará hoy, así que pórtate bien —le pidió al pequeño al tiempo que revolvía su cabello. —Hola, Tony, soy Selene — le sal

