La desaparición de Clara había destrozado a Valentino. Él, un policía experimentado y respetado, se encontraba enfrentando un caso que parecía burlarse de sus habilidades. Más de cuatro meses sin pistas reales, sin rastro alguno de su mujer y su hijo . Cada rincón del país, cada contacto y cada pista se habían convertido en callejones sin salida. Clara Rivas no se hacía ver en ninguna parte . Una maga en la desaparición . Sin embargo, lo que más lo atormentaba era la actitud ambigua de los padres de Clara . Especialmente del señor Soler, quien insistía en que sabía dónde estaba su hija pero se negaba a compartir la información. Un día, el señor Soler, quizás cansado de las insistencias de Valentino, decidió mostrarle algo que lo dejó sin palabras. Sacó su teléfono y, desde una distancia

