Historia 2: LA EMOCIÓN

1254 Words
Viajando en el metro la ví, con su cabello rubio y esos rizos que me encantaron desde ese momento, me sentí perdido desde ese momento en que giré mi cabeza a la derecha para cruzarme con ella. Nunca me había quedado perplejo ante la hermosura de alguien pero está vez me sentí rodeado de un brillo que se acompañaba de un silencio el cual detenía el tiempo. Tenía el cuerpo perfecto, unos senos que se notaban aún con su grueso suéter color rosa, de esos que se usan en invierno y que tienen el llamado cuello de tortuga. Ese suerte que sin importar lo grueso que sea se amolda perfectamente a las curvas de una mujer. Pero no solo eso me detuve a mirar, también su pantalón color azul entubado de mezclilla lo que me indicaba que iba en modo casual. En esos momentos corroboré que sin importar la ropa que se use la actitud hará resaltar la belleza. Estaba tan sonriente, tan imponente que opacaba a su amiga que le acompañaba, sinceramente en ese momento no me fijé en ella, solo miré a la que se convertiría en la dueña de mi mente. Parecía tener una conversación relajada con su amiga, de esas que son típicas para ir pasando el rato, ella sonreía a cada instante y yo la miraba como un tonto. Me cautivó tanto que no me importó el hecho que se diera cuenta de mi mirada y vaya que era pesada pues estaba dejando ir todo en ella. Estaba tan concentrado y perdido en ella que poco faltó para no darme cuenta que su amiga se percató de mi mirada. De reojo pudo ver como le golpeó levemente con el codo y le hizo una seña en mi ubicación. La hermosa y sexy mujer giró su cabeza para verme no tan discretamente. Mi cerebro se volvió lento pero mi cuerpo mucho más ya que no pude reaccionar para quitar mi mirada ni aunque ella ya me miraba. Me dió tanta vergüenza que viera mis ojos mirando sus senos, pero eran grandes, redondos y seductores que no resistía mirarlo como un hambriento a un buffet. Después de algunos segundos reaccioné y giré mi cabeza para otro lado, esto me hizo sentir muy avergonzado y ni quería mirar nuevamente pero lo hice, mi cuerpo me traicionó nuevamente pensando que ella se había volteado o cambiado de lugar pero no, en esos momentos hizo lo que menos pensaría y fue que esperaba que yo volteara nuevamente para sonreírme. Esa sonrisa me elevó al cielo dejando más de dos preguntas en mi cabeza. ¿Le debo sonreir?, ¿Se estará burlando?, ¿Le habré gustado yo también? Y muchas otras que no vale la pena recordar. Me sonrojé y no pude más que girarme nuevamente, no le aguanté la mirada y mi estrategia era mirar de reojo nuevamente. Está vez ella se había girado también y seguía hablando con su amiga retomando la conversación y esas risas que llevan doble sentido al oírlas de lejos. Yo sabía que la vista era natural pero podía caer en el acoso cruzando una línea muy delgada la cual estaba yo rozando por como la veía. Era inevitable nunca me había sucedido algo así y aunque mis expectativas no iban más allá de los pocos momentos que la vería durante el viaje el cual al terminar sabía perfectamente que no la volvería a ver, sería una persona más dispersandose en aquellas grandes calles del país que acogian a millones de personas. No quería perder detalle de seguir mirándola y aprovechar cada momento, desde luego motivado por la resiente sonrisa que me regaló. Ese pequeño detalle hacía latir rápido a mi corazón intentando impulsarme a ir más allá. Yo era una persona normal, tímida que no estaría dispuesta a ir tras esa mujer solo por verla en el metro, muchas personas habían pasado por lo mismo y creo que muy pocos se atrevían a ligar. Mi mente se dispersó imaginado los muchos momentos e historias de amor que podían pasar si yo iba tras ella. Pero ninguna de las que pude imaginar fue mucho mejor a la que ocurría en ese momento. Tanto su amiga como ella me miraron fijamente al mismo tiempo, me puse muy nervioso como cualquier persona lo haría en mi situación. Mi amor platónico me volvió a sonreír y me lanzó una mirada como incitandome a ir por ella. -En la siguiente estación bajamos ¿Verdad? -Le dijo con amplio volumen a su amiga. Ahí entendí que me estaba dando una señal que si viaje en ese metro terminaba. ¿Debería ir? Me pregunté eso y dejé que la adrenalina se apoderará de mi haciéndole caso. Ella no dejaba de mirarme aunque por obvias razones yo tampoco. El momento llegó y el metro se detuvo al llegar a la estación, yo seguía recargado en la puerta contraria muestras que ellas bajaron apenas el metro abrió sus puertas, lo pensé un poco pero al final me decidí y bajé rápidamente antes que las puertas se cerrarán. Cuando bajé miré en todos las direcciones para saber a dónde se habia ido. Cuando mis ojos se cruzaron por el túnel del lado derecho vi que ella caminaba con su amiga y entonces fui tras ellas aunque guardando una distancia considerable. Caminé de este modo durante un par de minutos en los que no quería ser descubierto, algo contradictorio pues por alguna razón fue que bajé y está no era caminar siempre detrás. Ella giró la cabeza y me vió que iba atrás caminado como un perro fiel. Se detuvo junto a su amiga y se quedaron esperando algo. Yo también me detuve y me puse muy nervioso, no sabía que hacer en ese momento. Entendí que ella me estaba esperando a mi pero no me atreví a dar ese paso. Entre mis dudas y nervios ví como su amiga se acercaba a mi caminando rápidamente, era como esas veces en la secundaria donde te llevaban el recado de la chica que te gusta solo que está vez a un nivel mayor. -Hola, ¿Te gustó mi amiga verdad? -Me preguntó con una voz muy gruesa que para nada iba con su personalidad. En esta ocasión pude prestarle más atención al tenerla de frente, era una mujer alta, de cabello n***o, piel morena y ojos cafés. Una boca grande y unos labios sensuales. Era bastante delgada pero sus piernas estaban muy bien tonificadas. -Si, la verdad nunca me habia pasado algo así. -Le respondí aún muy nervioso. -Pues estás de suerte porque ella te quiere conocer. -Sus palabras me sorprendieron mucho, no esperaba que esa mujer se hubiera fijado en mi, al saberlo no me eleve simplemente creí que éramos dos personas normales con un gusto en común, fue todo. -¿Y cuando podría conocerla? -Pregunté más interesado pero no tan rogón, es cosa que la actitud y la mirada te hacen hacer. -Pues si tienes tiempo puede ser ahora mismo, pero tendrá que ser una aventura rápida. -Su tono se volvió más suave pero sus palabras más pícaras. -Ella vino a acompañarme hacer unas compras, puedo ir yo sola y mientras ustedes se van a un hotel cercano y cuando terminen yo me voy ella y listo. Sus palabras me llenaron de emoción pero también de dudas. Al inicio me dejé llevar y puse mi cara de estúpido alegre como cuando a un perro se le ofrece comida, pero después pensé que se trataba de alguna broma.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD