No me lo podía creer, estaba junto a esa gran y sexy mujer besándome en una cama del hotel que estaba a día cuadras del metro. Me costó $450, me quedé sin dinero que por suerte llevaba si no me hubiera arrepentido toda mi vida por no estar disfrutando de aquello.
Se convirtió en la mejor experiencia de mi vida, me besó tan apasionadamente, como si me quisiera acabar de un bocado. Me tumbó en la cama para montarse en mi y quitarme la playera. Jamás esperé que una chica así de atractiva fuera tan entregada y fogosa. Fogosa, esa era la palabra que le describía completamente. Al subirse en mi sé quitó la blusa y el brazier, ahí pude ver por fin esos grandes senos que se me habían antojado durante el trayecto del metro. Los veía libres y moviéndose tan cerca de mi, que podría besarlos. Lo intenté pero ella no me permitió ni levantarme. Estaba tan desesperada que de inmediato me quitó el pantalón. Yo hubiera preferido que nos besaramos más tranquilos y disfrutarla lentamente pero no me fue posible, ella tenía mucha prisa aunque no me pareció fuera por la hora.
Me quitó el pantalón para verificar que mi pene estuviera en buen tiempo, y así estaba prácticamente desde que llegamos. La urgencia por metérsela también fluía por mi y. quería de mil formas hacerlo, pero la chica tan fogosa se convirtió en la jefa y tuve que hacer todo lo que ella quería era lo menos que podía hacer, me estaba complaciendo y lo haría yo también.
El momento de pasión duró muy poco relativamente, ella solo se subió en mi y se movió tan brusco como si quisiera olvidar algo. Después de algunos minutos ella terminó y pude ver en sus ojos el placer pero después de un momento su mirada cambió a una tristeza como si de algo hubiera estado tratando de escapar.
Lo peor de todo es que no me dejó terminar, ella se bajó y se acostó en la cama sin decir una sola palabra.
En esos momentos me sentí muy indeciso pero mi parte masculina ganó la batalla y dispuesto a continuar el acto s****l me subí en ella para seguirla penetrando. Cuando vió esto se puso un poco a la defensiva pero me dejó fluir, seguí la misma estrategia que ella y le dí lo más duro que pude en el ritmo más rápido. Escuché de ella algunos gemidos que me hicieron ver el placer que le daba dando, eso me prendió más y continúe haciéndolo hasta que por fin terminé en ella.
¿Qué si nos cuidamos? La respuesta es un no. Tuvimos sexo arduo sin ningún tipo de protección y lo peor o mejor de todo es que dejé mi néctar en ella.
Al inicio sentí que se molestó un poco por esa cuestión aunque supo que fue su culpa por llevarme ahí en un principio y tener relaciones conmigo, yo no sentí culpa pues me había salido muy natural. El instinto de reproducción era algo de lo que no se podía escapar y al sentirme tan excitado con tremenda mujer no me pude contener.
-¿Está todo bien? -Pregunté intentando hacer plática, yo no era un gran experto en estás situaciones pero creí que era lo ideal para entender su mirada.
-No, la verdad no pero no importa nada no te preocupes que venimos a disfrutar.
Ahí comprendí que era verdad lo complicada que es la mente de las mujeres que dicen una cosa pero sienten otra.
-Podemos hablar si quieres, creo que tú amiga va tardar un poco más. -Seguía con la intención de ser amable.
-¿Seguro que deseas hablar? Hay otras muchas formas de pasar el tiempo mientras estamos en este lugar ¿No crees?
Ella tenía mucha razón pero mi interés por ella iba más allá del físico y s****l. Por alguna razón quería entenderla, saber todo de ella y hacerla feliz. Tristemente son los pensamientos de un romántico tonto que comenzaba aprender de la vida.
-Si tu quieres podemos tener muchos más de estos momentos. -Respondí intentando ser un matador. -Pero por ahora me gustaría saber más de ti y conocerte mejor.
-Eso sería muy aburrido, ven a besarme.
Me tomó con sus dos manos y jaló mi cuello, en ese momento acercó sus labios a los míos y me besó apasionadamente. Traté de corresponder pero la pasión se me había ido de mi cuando eyaculé en ella, así que poco pude hacer.
-¿Qué sucede?, ¿No te gustó hacerlo conmigo? -Palabras que me llegaron pues claro que había disfrutado a esa mujer. -Si quieres podemos irnos ya entonces.
Lo que estaba pasando es un tipo de enamoramiento de esos que ocurren a primera instancia en una relación y así se lo hice saber.
-No seas ridículo. -Se expresó así sobre mi al saber mi respuesta. -Aquí venimos a divertimos no ha contar problemas ni enamorarse tonto.
-No digas esas cosas, enserio me interesaste y no quiero nadamas aprovecharme de ti. -Su respuesta me sacó de onda pues creía que a las mujeres les gustaba un poco el romanticismo y los detalles pero parecía lo contrario. -Yo quiero saber todo de ti y en un momento tener una relación contigo.
Ella me miró tiernamente y con su mano derecha tocó mi mejilla acariciándola levemente. -Eres muy tierno, eso es digno de reconocer. Pero yo no soy mujer para eso.
-¿Por qué lo dices? Yo seré un respaldo para ti. -Mis palabras eran sinceras después de todo lo que se podía conseguir con estás mentiras ya me lo había dado.
-¿Enserio quieres saber? -Me miró fijamente y me causó un poco de nervios.
-Si quiero, cuéntame por favor.
-Soy una mujer casada, felizmente hasta hace unas horas que me enteré que mi esposo me había sido infiel varias veces y con muchas mujeres. Tuve una gran depresión y mi amiga me dijo que saliera con ella.