Al mal tiempo,buena cara

1285 Words
Beatriz era una mujer que llevaba muchos años casada con don Adolfo, sin embargo, no se quejaba mucho de su vida, a Alvaro no le gustaba ver que su padre a veces tratara bruscamente a su madre, pero ahora parecía entender su punto. —Ellas no entienden si les dejas faltarte el respeto, lo harán una y otra vez. Por eso, yo no le permito a ninguna vieja hacerme el desplante. —Adolfo estaba orgulloso mientras hablaba de su experiencia personal. —Papá, don Félix nos preparó tres destinos para irnos de luna de miel. Dijo que yo eligiera, pero todavía yo le dije que lo discutiría con su hija. —Ajá, y qué pasó. —La morra mía, me dice que no debo tomar a pecho el casorio, que neta, nuestro matrimonio era solo en papeles. —Que dijiste tú, mejor dicho, que hiciste. —preguntó don Adolfo. —Le abofeteé su cara. —¡Bien hecho hijo! Sino, ¿cuando tu vieja te da el respeto que te debe? —Álvaro suspiró como cansado. Según Álvaro, hasta hoy se percató que casarse era visitar el mismo infierno, el pensó, de soltero me iba mejor, según la opinión de él. Tampoco Alvaro había analizado, que el hecho de que un hombre se casaba con una mujer, era para amarla, respetarla, y sobre todo, compartir una vida juntos basados en el respeto y el cariño recíproco. —Ya la dejé sintonizando mis reglas. Si ella persiste, no le irá nada bien —dijo Alvaro. —Bien dicho, bien hecho —agregó Adolfo sonriéndole a su hijo. Álvaro se despidió y salió de la residencia de sus padres, Álvaro ni siquiera había buscado ver a su madre para despedirse de ella antes de irse. Beatriz había estado detrás de la puerta y había escuchado toda la conversación entre su esposo e hijo, le daba pena ajena saber de la suerte que le había tocado a su nuera. Una vez fuera de casa de sus padres, recibió la llamada de Aura, su novia, su amante. Álvaro corrió a verla, Aura lo recibió en ropa de encajes, muy a su estilo. La mujer, sin esperar, saltó sobre Álvaro y su cuerpo diminuto no tuvo problemas para saltar y quedar encima de Álvaro. Aura besó con desesperación a Álvaro, ella decía mientras lo besaba con pasión desenfrenada. —¿Quién es mejor que yo? —como Álvaro no le respondiera, Aura se detuvo de besar a Álvaro. —¡Bésame! ¿Porque te detienes? —preguntó Álvaro. —Es porque todavía te atreves a gustarte esa Lana, ella es tan simple —dijo Aura. —Mi amor, no deberías preocuparte por ella —dijo Álvaro. —Ni siquiera la toqué —dijo Álvaro. —¿En serio? —los ojos de Aura se iluminaron, ella creía que era por ella. —Pues, siendo así, vamos —dijo Aura , invitando a Alvaro a entrar a su casa. Antes de llegar a la recámara, Aura ya estaba conectada con Álvaro. Su sex0 sobre su sex0 rozándose entre sí dando fricción emitiendo pequeños aullidos en Álvaro. —¿Te gusta? —Dime que te gusta, y seguiré —decía la mujer resbalosa. —¡Me encantas! Me pones duro —reafirmó Alvaro besando con lascivia a su amante. Una media hora después, acostados en la amplia cama, Aura preguntó a Álvaro acerca de su noche nupcial. Encabronado, Álvaro solo chasqueó la lengua. El se volteó y dijo: —Espera por mí tantito, iré de viaje con mi esposa —Aura no se esperaba eso, así que se sobresaltó y se sentó. —¿Cómo es que te vas? —Si, de luna de miel —afirmó Álvaro. —¡Creí que te gustaba yo, creí que te ibas a quedar. —Pues, todo casado llega a tener su viaje de luna de miel. Y mas cuando es regalo de mi suegro —explicó Alvaro. —Bueno, podías negarte a irte de luna de miel. —sugirió Aura. —No te preocupes mi amor, pronto me vas a tener de vuelta. Perdón, no es como que si me estuviera mudando de aquí. —Bueno, al menos debes prometerme que no la vas a tocar. —exigió Aura, ella creía que tenía mucho poder de convencimiento sobre su amante. —¿Qué? Tengo una reputación que cuidar. —¿Qué reputación? —Aura se infló de enojo. —Querrás que digan por allí que yo no cumplo? —No hago eso… si algo van a decir es que soy un hombre fogoso, capaz. Aura hizo puchero, ella estaba celosa, pero recibió promesas de Álvaro, él le dijo que ella era la única en su corazón, y que también era la única que lo hacía sentir con el pajarito dispuesto canturreando. Con eso bastó para que Aura ya olvidara tan pronto sus celos y disgusto. Cuando Álvaro volvió a la hacienda las Rosas, Lana estaba montando a caballo. Su potra estaba reluciente. Álvaro miró a Lana cabalgar con porte y elegancia, él pensó que era cuestión de tiempo para traer loca a esta hija mimada de su padrino. Cuando Lana terminó su momento de cabalgata, entregó a su potra y volvió a la Casona. Su padre quien estuviera al lado de Alvaro le entregó una cajita aterciopelada, le dijo: —Tu madre me pidió que te lo entregara después de que te casaras. —Lana lo tomó y dio la vuelta para entrar. Pero vio que Alvaro ya tenía su maleta abajo. —No subas, ya pedí que bajara nuestras maletas. —Espero que este viaje los convierta en la mejor pareja del mundo —dijo don Félix, no sabía que para Lana, sus palabras estaban muy fuera de contexto. —Gracias padre, no sé si me estás deseando el bien o me estás maldiciendo. Don Félix endureció su expresión. No sabía cómo agradar a su hija, Álvaro miró a Lana y dijo: —Vamos, ya el vuelo está listo. —¿Listo? No es como si fuera un vuelo comercial, ¿Verdad? —¿Acaso no es el avión privado de tu suegro que nos vamos ? —Álvaro se sintió humillado. Está mujer tenía mucha lengua al cual acortar, pensó. —Lana, respeta a tu marido —reprendió Don Félix. Lana pensó que la actitud de su padre dejaba mucho que desear. Dio la vuelta y se acercó al auto. Por su parte, Don Félix se despidió de Álvaro y les deseó un buen viaje. Ninguno se llegó a imaginar que este viaje sería el principio de una carrera por parte de Álvaro de hacer de la vida de Lana, un complejo infierno. Amantes, derroches, sinvergüenzadas y cachos por doquier, son solo el inicio de una vida conyugal que empezó mal para una chica joven con sueños y expectativas altas, acerca de lo que quería de la vida, pero así era la vida. Y como se dice, “En la vida, si te avientan limones, pues hay que aprender a hacer limonadas.” Álvaro había escogido irse a Cancún, el propósito de este hombre, era humillar a Lana acostándose con otras mujeres, y en la cara de Lana, pero pronto se dio cuenta que lo que él hacía, no le afectaba en nada a ella, pues para empezar, algunos hombres manipulan a sus mujeres con el dinero, y Lana no lo necesita en ese aspecto. Más bien, él estaba dependiendo de Lana económicamente , algo que le carcomía desde adentro. Y no era qué Alvaro no tuviese la suficiente plata, su padre Adolfo le había cortado los suministros de billetes para que Álvaro se enfocara a quitarle a su propia esposa ingenua.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD