«¡Actúa como un caballero; Y piensa como Un líder!»
Fiesta, droga, música y bellas mujeres rodeaban al menor de la familia Scamander, Damián estaba decidido que esta noche se ahogaría en las bebidas para olvidar el mal momento que había pasado en la universidad. La rebeldía era parte de su vida cotidiana, Elsa por su parte era de las que aprovecharía para estar en compañía de buenos muchachos, ambos eran rebeldes por naturaleza. En cambio, Amílcar quien estaba en un bar en compañía de su mejor amigo estaban pasando bien, tomando sus bebidas dejaban que las horas pasaran, no tenía intención de llegar a su casa y centra la necesidad de estar en un lugar fuera de lo común.
Para que minutos después sintiera vibrar su celular, verifica quien es, para su sorpresa era su asistente quien la estaba llamando. Era evidente que no se trataba con asuntos referentes de la empresa.
— ¡Hola, Valeri! Dime ¿Cuál es la urgencia? — Indaga Amílcar extrañado que su asistente la estuviera llamándolo con tanta urgencia.
— Disculpe que lo moleste señor... Pero quisiera preguntar si me pudiera ayudar con algo referente a mi departamento
— Una leve sonrisa se dibuja en el rostro de Amílcar, pues era sabido que él no se negaría a la propuesta de su asistente con quien tenía una pequeña aventura romántica. Sin dejar de mencionar que es un hombre mujeriego sin remedio alguno.
— ¡Está bien, dame unos minutos estaré allí!— En el rostro de Erik desaparece aquella sonrisa que tenía minutos atrás, era claro para él que su amigo quien le había invitado a tomar unos trago lo cambiaria por la sensual asistente que lo espera en un apartamento en los barrios bajos.
Amílcar toma la bebida que tenía en un su vaso para luego despedirse de su amigo — Nos vemos seguiremos con la bebida otro día— Toma su chaqueta que se encontraba por el respaldo de la silla.
— Es en serio... ¿Me cambias por unas buenas nalgas voluminosas?— Replica Erik Granger de manera cómica, pero, en cambio, Erik era de aquellos hombres que sería incapaz de tener una aventura con una mujer comprometida o por el simple hecho de tomarlo como diversión
Amílcar por su parte solo sonríe para darle unas palmadas en la espalda y alejarse del lugar. La verdad nunca se puedo quejar de la suerte que tiene con las mujeres, era bastante discreto a cuanto se refería a mujeres, y aunque supiera que Valeri estaba comprometida con su hermano Matías, el deseo, la lujuria pudo más que la razón. Pero era totalmente consiente que tarde o temprano Matías se enteraría del secreto de ambos. Mientras que conducía por aquellas calles oscuras rumbo al encuentro de Valeri, no dejaba de reprocharse por la locura que estaba envuelto.
Llega a la dirección que Valeri le había pasado para bajar del auto, de manera lenta se va adentrando en aquel edificio, era claro que él no estaba familiarizado con este ambiente, mientras caminaba y subía por aquellas escaleras, veía que algunos no esperaban a entrar en sus habitaciones para descargar aquellas lujurias que traían consigo.
Ya subiendo el último escalón tropieza con una persona que estaba totalmente encapuchada, por cosas del destino ambos caen en aquellos escalones dejando a Amílcar debajo de la persona.
— Sin embargo... ¿Qué rayos le pasa? ¿Acaso nunca se fija por donde camina? — Logra articular Eva con voz totalmente molesta, pero al admirar al rostro de Amílcar queda totalmente callada, como si acabase de contemplar a un dios griego caído del cielo. Aquellos ojos oscuros penetrantes la dejaba sin aliento, tanto que no podía mover su cuerpo.
En cambio, Amílcar estaba totalmente hipnotizado por la belleza de aquella joven que la tenía encima de él, en ese momento para ambos se había detenido el tiempo, Lo que veía los ojos de Amílcar era algo totalmente cautivadora, aquella joven lo había dejado deslumbrado, el cual no puede evitar tragar su saliva en señal de asombro.
La voz de Valeri hace que ambos jóvenes volvieran a sus sentidos.
— Amílcar... ¿Qué es lo que está sucediendo aquí? — La molestia en Valeri eran evidentes para que Eva se incorpore y saliera de aquel momento bastante incómodo.
— ¿Te encuentras bien?... Disculpa no quise tropezar contigo — Las palabras de Amílcar sonaban sereno, en cambio, en el rostro de Eva habitaba la vergüenza.
— ¡No, la que debería disculparme soy yo! ¡Lo siento! — Termina diciendo Eva para salir de allí y seguir su camino. Amílcar no deja de contemplarla, lo cierto es que aquella mirada lo había impresionado.
— ¡Ven cariño!... He preparado un aperitivo, para poder relajarnos— Valeri al observar que ya estaban dentro del apartamento, no pierde tiempo en empezar a besar los labios de Amílcar, él, en cambio, solo había algo en su pensamiento y era saber si aquella joven con quien había tropezado vivía allí en el edificio.
— ¿Qué pasa? ¿Sucede algo?— indaga Valeri al notar que Amílcar no le daba atención.
— No, no pasa nada... Me has llamado para hacerte el amor ¿No? Dime... ¿Qué excusas has dado hoy a tu prometido?
— mientras besaba de forma arrebatadora se anima a preguntar para esconder su falta de atención. Lo cierto es que para el CEO esta aventura lo estaba aburriendo, compartir su poco tiempo en su nueva aventura lo estaba agotando.
La noche avanzaba y ambos amantes se dejaban llevar por el clímax del momento. Por otra parte, Eva estaba rumbo a un lugar donde debía asistir sin ninguna excusa.
En medio de la noche, con el cielo estrellado estaba parada observando el mar que estaba en calma.
—Dime... ¿Has averiguado algo? — indaga su superior, quien estaba esperando lo que le pudiera mencionar su subordinado.
—¡Lo siento señor! Pero no he averiguado nada aún, según las investigaciones la persona que distribuye las droga y reclutan a las mujeres está estudiando en la universidad. — Responde Eva con la mirada aún en el mar.
— ¡No se olvide Eva que usted tiene a alguien en la universidad que también está infiltrado! ÉL se comunicara con usted cuando sea prudente— Eva abre los ojos del asombro de escuchar, en ese momento le había venido en la mente aquella penosa situación en el salón.
— ¡Si señor! Si no necesita más de mí pido permiso para retirarme — El Teniente Marcos Saavedra quien estaba a cargo de la unidad de S. W. A. T.
Desde joven Eva se había propuesto como objetivo de poner tras las rejas a todas las personas que quisieran hacer daño.
Después de aquella reunión con su superior, Eva regresaba nuevamente a su apartamento. Ella debía de mantener un perfil bajo ante los demás, y aunque esté vigilada por seguridad suya no la molestada. Lo cierto es que debía dormir y reponer fuerzas para que lo demás alumnos crean de aquella universidad; donde había desaparecido de manera misteriosa una mujer, en aquella habitación donde ella estaba hospedado tenía aquellos sospechosos cada uno de aquellas personas estaban puestos las fotografías suyas en la pared.
Sentada frente aquella pared llena de fotografías de los posibles sospechosos de una desaparición donde el cual habría más probabilidad de que la joven Jamilet carrasco estaría muerta.
Al día siguiente estaba llegando a la universidad, lista para un día más como una adolescente quien estaba interesada en salir adelante y prepararse para un futuro. A medida que iba introduciéndose en la universidad, no podía dejar de notar que algunas chicas estaban hablando de algo muy importante, de manera misteriosa aquellas mujeres estaban hablando y observando a un muchacho que se encontraba con otros chicos a un costado. Esto alarma a la joven de encubierto.
Pero a una distancia prudente estaba otra persona que también estaba observando lo mismo que veía Eva, pero a diferencia de ella, este joven no estaba interesado en mostrar su verdadera identidad ante los demás. Cuando Eva llega al salón donde darían las primeras clases, algunas de las mujeres que estaban reunidas hablando de manera misteriosa. Cuando las demás chicas se retiran, una de ellas dejan caer una tarjeta, ella de manera cauta se acerca para tomar aquella tarjeta. Una en donde se especificaba el nombre de un club privado, sin embargo, eso no era lo que a Eva le asombro, sino que en aquella tarjeta estaba el nombre de Damián Scamander. Esto ponía al joven Damián como el principal sospechoso.
Las horas pasan y la vida de los universitarios parecían transcurrir con total normalidad, las miradas que el joven Damián lanzaba en dirección de Eva, eran verdaderas miradas llenas de lujurias, Para la joven intrépida era claro que esto debía aprovechar para sus propios beneficios, si ella tenía sospechas debía hacer que aquel joven confiara en ella.
Cuando estaba dirigiendo sus pasos hacia Damián, ella es detenida por Stiven quien no dudaba en impedir que ella hiciera una locura.
— ¿Qué haces? — Vocifera con un poco de enojo al ver que las manos de Stiven estaba encima de la suya.
— Sígueme debemos hablar... Aquí no es un buen lugar ¡Ven, vamos!— Eva no tuvo más remedio que seguir los pasos de Stiven, quien aún tenía sujeta sus manos por la suya.
— Bien puedes soltarme... ¿Qué pretendes? No actúes como un novio posesivo, te recuerdo que no somos nada — Eva logra articular con gran molestia. Stiven por su parte solo da una leve sonrisa para volver a fijarse a los ojos de ella.
— Ya has terminado, primero no actuó como un novio posesivo, segundo estoy tratando que no cometas alguna estupidez que luego perjudique a la investigación— Ante esto Eva queda totalmente callada con los ojos abiertos, para luego salir de aquel trance producto del asombro
— Tú... Eres el quién se ha infiltrado, señor me disculpo por mi temperamento— Eva trata de saludarlo como corresponde, Stiven al sentir que ella queda totalmente asombrada, no puede evitar sonreír — ¡Descanse agente 534!— Responde Stiven para que ella nada más asienta para continuar sus conversaciones.
— Tengo órdenes específicas del teniente coronel que usted tiene que vigilar y no tener relación estrecha con los posibles sospechosos — Mientras que el capitán de la división de S.W.A.T. daba sus órdenes Stiven escucha pisada que provenían desde el pasillo del baño.
— Capitán... — Eva no logra terminar la palabra, en ese momento Stiven vuelve a probar aquellos labios, para qué la persona que venía a su encuentro viera la escena más incómoda.
Elsa Scamander estaba parada en el umbral del baño observando lo que ambos estaban haciendo. Pero ella aclara la garganta para que ambos amantes que estaban declarando su amor sean interrumpidos por aquella voz que hacia presencia en el lugar.
— ¡Vaya... por lo que observo no pudieron esperar a llegar a otro lugar para hacer este tipo de demostración! — El rostro desencajado de vergüenza de Eva era obvia para que ella también aclare su garganta. En cambio, Stiven se acerca nuevamente a Eva de manera lenta para decirle unas palabras, que le harían sentir totalmente incómoda
— ¡Espera mi llamada esta noche!— Aquellas palabras llegan al oído de Elsa quien no deja de advertir detenidamente a Eva, para que Stiven camine a la salida, sin embargo, Elsa iría más lejos, toma de la mano a Stiven para detener sus pasos, él, en cambio, queda parado sin observarla.
— ¿Qué tal si yo te llamo esta noche y si la pasamos bien juntos? — Mientras que Elsa decía aquellas palabras desliza su mano atreves de aquel abdomen bien formado para subir lentamente hasta su nunca, para hacer el intento de besarlo. Pero Stiven queda parado observando cada insinuación suya, para que finalmente detenga las acciones de ella.
— ¡Disculpa…! Sin embargo, tengo una novia, y créeme me gusta hasta el extremo de no engañarla! — Para Elsa aquel rechazo aumentaba más el odio que tenía por Eva, ella sin perder un segundo lanza una mirada de odio a la joven agente que tenía en frente. Stiven retrocede hacia donde estaba Eva parada para tomar nuevamente su mano y salir de aquel momento sumamente incómodo.
El enojo, y la decepción que sentía Elsa Scamander era definitivamente inmensa 《 Stiven Blanco a mí nadie me rechaza, juro que te arrepentirás 》 Sentenciaba con voz alta para no percatarse de que estaba siendo observada por otras chicas más de la universidad.
Ya eran las ocho de la noche cuando Eva estaba realizando ejercicios en el interior de cuarto, cuando escucha el sonar del móvil. Toma su celular para ver que una llamada de un desconocido estaba visible ante sus ojos. Temerosa decide atender aquella llamada misteriosa.
— ¡Hola! ¿Quién habla?— Se anima a preguntar desde la otra línea del celular, para escuchar una respiración al otro lado de la llamada.
— Soy yo necesito que vengas en la dirección Madison Avenie espero en una hora... y Eva trae tu arma tendremos una fiesta— Eva al escuchar esto se pone su ropa, un pantalón cómodos, una remera y una camisa del mismo color que tenía su pantalón. Toma su arma semiautomática CZ BREN 2 y su placa de identificación. Verifica la hora y dirige su caminar a la dirección en donde fue citada.
Mientras camina a la salida del edificio, observa si hay un taxi, para tomar uno mientras esperaba que se estacione el auto, observa que la misma chica que unos días estaba acompañada de aquel hombre con quien se había tropezado estaba ahora con otro hombre diferente. Algunas ideas extrañas la invade mientras que observa por aquella ventana del taxi.
Unas después ya estaba en el lugar donde la habían citado, pero al llegar al lugar no veía a nadie conocido. Mientras que esperaba y observando un club nocturno es sorprendida por la presencia de su capitán.
— ¡Agente! Creo haber especificado que vendríamos a una fiesta ¿No es así? — El rostro de Eva hace evidencia de una verdadera vergüenza, lo cierto es que en la única fiesta que había asistido era en su graduación de agente, para luego referirse a fiesta a las que encarcelará a delincuentes.
— Disculpe señor... Pensé que se refería a aprender a los delincuentes — Para que el capitán empiece a reír de forma cómoda, pero en tan lagos tiempo ya no se reía tanto. En cambio, Eva solo estaba apenada por la situación y la confusión que tenía al notar a su capitán riéndose de los más normales.
— Vamos debemos cambiar tu vestimenta primero — Eva nada más asiente para seguir a su capitán quien se dirige hacia una camioneta de color n***o.
— Vamos sube— Ordena a su subordinado el capitán. Pero Eva al no estar acostumbrada a subir en autos ajenos queda parada en silencio observando a Stiven.
— ¿Qué pasa?... ¡Vamos no te mataré o algo por lo estilo que esté rondando en tu cabeza! — Después de dudar tanto decide ella subir en el auto para dirigirse a una tienda donde puedan comprar una vestimenta acorde a la ocasión.