Ansiedad

1109 Words
Everest salió de casa, aún molesto por el enfrentamiento de aquella tarde. Revisó su móvil recién recuperado. Tenía un montón de mensajes nuevos. DESCONOCIDO tienes disponible hoy? necesito al menos una hora de servicio Everest miró el último mensaje con duda de si debía o no ir al encuentro. Bueno, en realidad no era que pudiera negarse, más bien, tenía dudas de si atender rápidamente o no. Al final de cuentas, tomó su móvil y respondió. YO Estaré libre a las ocho ¿te parece? DESCONOCIDO te veo en la calle everman a esa hora Capítulo VII: Ansiedad. Everest daba fuertes estocadas al tipo que tenía debajo. El pobre tipo apenas podía mantenerse al ritmo del rubio. —Voy a venirme — anunció el hombre entre jadeos. Everest aumentó la fuerza y la velocidad para que el cliente pudiese llegar a su éxtasis más rápido de lo esperado. En un desesperado intento de mantener cerca al rubio, el tipo abrazó con las piernas la cadera del menor. —Más fuerte — pidió. Everest se acomodó, poniendo sus brazos alrededor del extraño, penetró lo más fuerte que pudo y entonces vio como salía el semen del pene de su acompañante. Redujo la velocidad mientras el otro terminaba y al soltar el agarre de su cadera, supo que había terminado. Everest no tardó demasiado en salir de la cavidad del hombre y buscar su ropa interior. —Eres increíble, lo sabes ¿no? — Preguntó el cliente adormilado. —Por eso me dedico a esto — se río Everest desinteresado en la conversación. —¿Cuántas horas de ejercicio haces al día? —Un par — respondió Everest poniéndose su pantalón. —¿Me podrías pasar tu rutina? Estás perfecto. Everest soltó una risita y comenzó a ignorarlo. Le comía la cabeza un pensamiento estúpido. ¿Cómo había logrado volverse, Elliot, adicto a los calmantes? ¿Cómo había llegado a ellos? ¿Era alguna especie de junkie callejero? No se veía como uno, más bien, parecía algo tonto e incluso inocente. —¿Cuánto te debo? — Preguntó el cliente. —Son $100 por la hora. El hombre asintió y alcanzó su billetera. ¿Por qué se sentía tan mal? El cabrón le había robado y lo había intentado chantajear. Everest se puso su camisa y recibió el dinero del cliente. El hombre era mayor que él como era usual, claro que, el desconocido no tenía idea. Everest fingía tener 21 y gracias a su casta, realmente parecía tenerlos. Cuando salió de la casa y se dirigió a su hogar, se detuvo en seco frente a una farmacia. Tardó un minuto entero en tomar la decisión pero al final entró al establecimiento. —Buenas noches — dijo la cajera — ¿puedo ayudarte en algo? —Calmantes — ordenó. —¿Como melatonina? —Alprazolam — Everest entonces mostró una receta médica, una que llevaba tiempo guardada entre sus cosas. La mujer sacó una pequeña caja y se las mostró a Everest. —¿Son para ti? Un chico tan joven debería consultar bien antes de tomar este tipo de pastillas. Son demasiado fuertes. —Eh... La mujer sacó otro pequeño paquete de pastillas y le mostró ambos al cliente. Everest pensó con lentitud. —Sólo démelas, joder. Con el dinero que acababa de recibir, pagó las dos pequeñas cajas. Quizás era estúpido, pero se sentía mal de haber visto a Elliot llorar de aquella manera, culpable. Llegó a casa y apenas recibir la señal del Wi-Fi, entró en el buscador y escribió torpemente "ansiedad". Un montón de páginas médicas explicaban el proceso, leyó detenidamente todos los artículos y páginas por haber. En todos podía encontrar lo mismo. Everest no quiso perder la oportunidad y buscó el número de Elliot entre sus contactos del teléfono normal. Entonces recordó. Elliot tenía su número pero él no tenía el de Elliot. Mierda. Pensando en lo estúpido que había sido por no pedir el contacto, recordó la atención que Elliot ponía al desbloquear el teléfono... —Qué hijo de la gran puta — soltó con una risita. ¡Ahí le había robado el patrón! Desde entonces tenía el móvil y no se había ni dado cuenta. Pero coño, con lo pequeño que era ¿alguien habría sospechado de él? Everest fue hasta su cama y se recostó, buscó en i********: la cuenta del mocoso que lo había engañado. No tardó mucho en encontrarlo. Vio la primera publicación — o mejor dicho, la más reciente — de la cuenta de Elliot y soltó una carcajada. Elliot vestido de malote en frente de un espejo con un cigarrillo prendido. ¡Y encima el desgraciado usaba su móvil para tomarse la foto! Le dolía el estómago de tanto reír. Deslizó esperando encontrar algo más de que burlarse y lentamente se encontró con fotos más "normales" del castaño. Una de ellas destacó inmediatamente para Everest porque en ella se encontraba aquél tipo que había estado con ellos unas horas antes. En la foto, que parecía haber sido tomada por Adam, estaban ambos sonriendo en una cama. La cama de Elliot. No parecía algo s****l, Adam estaba completamente vestido y algo alejado de Elliot, Elliot llevaba un suéter enorme y por eso no se veía demasiado que debajo llevaba sólo su ropa interior. Everest frunció el ceño al ver que debajo de su ropa interior, podía apreciar cicatrices bastante grandes y remarcadas. ¿Elliot se cortaba? Hizo un zoom lo suficientemente grande para ver con claridad. Definitivamente eran cortes. ¿Cuánto era capaz de esconder ese tipo? Robos, drogadicción, autolesiones... Fue a la cuenta de Adam y en ella encontró fotos con una chica rubia, hermosa y de amplia sonrisa, además de un bebé. ¿Adam estaba casado? Joder, se veían de la misma edad. Casi podría haber jurado que era menor que él. Pero hey, si Everest podía fingir tener más edad de la que realmente tenía, Adam podría parecer más joven de lo que realmente era. En una foto de Adam, veía a Elliot, pero no parecían estar en casa. De hecho, al abrir la foto, vio a Adam sentado a un lado de Elliot y el castaño con una bata de hospital. El lugar parecía ser una habitación de dicho lugar. Elliot tenía un catéter en su delgaducho brazo. "Mi Elliot se está recuperando muy rápido, como lo quiero a mi niño". La foto no era reciente. Hacía un par de años que había sido tomada. Cuando tenían quince. En los comentarios se encontraba uno de Elliot, Everest lo leyó. "Por qué publicas esta foto joderrrrr, me veo fatal Adam, pero como te amo, mi niño".
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