Mientras compraba los víveres que necesitaba, Abby pensó en lo que había sucedido minutos antes con Doug y con el tal Nacho. Su exnovio en ocasiones solía ser altanero, por eso a su hermano Mathew no le gustaba, pero jamás había sido agresivo, mucho menos, con ella. Lo conoció en una fiesta de Halloween a la que había ido disfrazada de la princesa Peach del videojuego Súper Mario, aunque al estilo gore, y Doug de honguito pervertido. Le causó mucha gracia la casualidad en los trajes, por eso tuvieron un acercamiento ese día. Luego de muchas risas y tragos terminaron al fondo de aquella discoteca besándose desaforados y metiéndose mano. Así iniciaron su relación romántica, una llena de vaivenes por culpa de las constantes salidas de Doug, que hacían que se perdiera por días, y del apre

