Capitulo 10

1507 Words
-No, no, no... - se separa de mí de forma brusca. Pasea por la habitación tomándose del cabello. En serio parece perturbado por lo que acaba de pasar, no pensé que se lo tomaría tan mal, pero no pienso disculparme. Me encantó sentir sus labios. -Esto esta mal... Fue mala idea traerte aqui... - sigue balbucendo. ¡Auch! Justo a mi ego. -No se preocupe, Señor Black. Mejor me voy - espeto molesta. No voy a humillarme mas, No voy a disculparme por besarlo, porque simplemente no me arrepiento. Era algo que me moría por hacer desde que lo conocí. -¡No, espera! - me detiene cuando intento caminar. Me toma del brazo impidiéndome avanzar a la salida. Su tacto en mi piel me quema, y el hecho de haberla regado al besarlo, aun sabiendo que no me correspondería, me duele. -Esto no debió haber pasado - escucho su voz arrepentido - Eres una niña, la hija de mi mejor amigo, tengo esposa, tienes novio.... -¿Hasta cuando piensas seguir humillándome? - pregunto furiosa mirándolo a los ojos. -No es lo que pretendo... lo siento. -Ya tengo que irme - trato de soltarme de su agarre, pero solo hace que me tome mas fuerte. Sus ojos están cristalizados, supongo que es por arrepentimiento, remordimiento por haberme seguido el beso. -Dime que al menos irás a la agencia - habla suplicante. -No - digo firme - Ya no me acercaré a usted - escupo. -Por favor, podemos ser amigos. Olvidemos que esto pasó. Ahora soy yo la que quiere llorar, pero de rabia. Me imaginé esto de forma diferente. A estas alturas estaríamos teniendo sexo y no a punto de llorar. Como puedo me suelto de su fuerte agarre. -Hasta luego, Señor Black - espeto fría. No pienso seguir con esta conversación, porque duele, y lo peor es que yo misma me lo busqué. ¿Qué esperaba? ¿Qué sintiera lo mismo que yo? ¡No! El tiene una increíble esposa, alta, modelo, plástica, todo lo que yo no soy. Salgo furiosa de esa casa dando un portazo, yendo casi corriendo hasta mi cuarto para encerrarme. No puedo creer que dejara que Ian se fuera solo para esto. Ahora estoy sola, molesta y frustrada. ********* No se en que momento me quedé dormida. Solo se que me desperté a las 7:00am gracias al infernal timbre de mi celular y los ladridos de Loki. ¿Quién demonios llama a esta hora? -Bueno - hablo adormilada. -Amiga, ¿Cómo estas? - escucho la voz de Nicole al otro lado de la línea. Hace mas de cuatro días que no sabia nada de ella. La ultima vez me dijo que estaba de viaje con sus padres. -Hasta que te acuerdas que existo - reclamo. -Lo siento. Iré a tu casa hoy... Voy a recompensarte - se escusa. Suspiro - Bien, necesito compañía. Mi papá tampoco está. -Esta bien, ya voy para allá - cuelga la llamada. Me remuevo en la cama, no tengo ganas de levantarme, así que me dedico a mirar mis mensajes en el celular. Sr. Músculos: Sky, por favor piensa bien. Podemos ser amigos, no dejemos que un error arruine lo que tenemos. ¿Un error? ¿Lo que tenemos? ¡No tenemos nada!. Tengo ganas de gritarle tantas cosas a la cara, que solo ahogo un grito en la almohada. Miro el siguiente mensaje. Sr. Músculos: Somos adultos, podremos resolverlo. Solo hay que hablar. Dejo el celular a un lado. Se me quitaron las ganas de seguir leyendo los mensajes. ¿Adultos? ¡Anoche me dijo en la cara que yo solo soy una niña! ¡Maldito Cabron! Intento despejar mi mente con una ducha de agua caliente, preparo el desayuno que consiste solo en cereal con yogurt. Nana tiene los fines de semanas libre, así que me las ingenio para sobrevivir sin saber cocinar. Siento la puerta principal abrirse, lo que hace que me alarme al igual que loki, salgo de la cocina a mirar, aun con el plato en las manos. Mi papá entra con su pequeña maleta, acompañado de mi mejor amiga, ambos riéndose. -Hola - los miro con el ceño fruncido. -Hola, Cielo. Me encontré a tu amiga en la entrada - habla mi papá acercándose para depositar un beso en Mi frente. -Hola Nick - la saludo con la mano - ¿Cómo te fue papa? - vuelvo la mirada hacia él. Dejo el plato en la mesa de centro para abrazarlo. Odio cuando se va de viaje. -Aburrido como siempre, bebé - besa mi cabello. A mi papá es el único que le permito apodos cursis. Me dice bebé, cielo, cariño, niña a veces. -¿Que quieres hacer hoy? - habla Nicole. -¿Que tal ir al centro comercial? - vuelvo por mi plato. -¡Claro! - sonríe - termina de comer y vamos. Como mi cereal directamente del plato sin usar la cuchara, ganándome una mirada de desaprobación por parte de las dos personas frente a mi. -¡Que femenina! - exclama mi padre con sarcasmo. Ruedo los ojos, camino a la cocina a lavar mi plato, subo a mi cuarto para cepillar mis dientes y buscar mi bolso. -Papá ¿Me prestas el Audi? - pregunto bajando las escaleras. -¿Y Betsi? - me mira interrogante. Está en el taller porque una estúpida ebria hizo que se callera. Pero tranquilo, le rompí la nariz y fui a prisión por unas horas. -Se la presté a Ian para que no se fuera en taxi. Mas tarde la trae - respondo mirando mi celular. Para Ian: Mi papá piensa que Betsi la tienes tú. Traela en la tarde. -Está bien, pero que la traiga entera - lanza las llaves para que las atrape. -Gracias - le dedico una gran sonrisa. El Audi de mi papá es su crisis de los cuarenta. Azul rey, llamativo y lujoso, me encanta este auto, lastima que solo me lo preste cuando está de humor. Me ha propuesto cambiar a Betsi por uno similar a su auto, pero eso no va a pasar. Ya en plena carretera, mi amiga se acomoda en el asiento para empezar su interrogatorio. -Ok, ahora si dime... ¿Qué le paso a Betsi? - habla curiosa. Rio incomoda. -¿No puedes esperar a llegar al centro comercial? -No me cambies el tema - acusa. Ruedo los ojos, aprovecho que el semáforo está en rojo para mirarla. -Hace dos noches una borracha la hizo caer - le resto importancia. Omito el resto de la historia. Solo de recordarlo apreto el volante con fuerza. -¿Por que no le dijiste a tu papá? - frunce el ceño. -Porque no quiero que se entere - digo con obviedad. Sigo conduciendo en silencio hasta el centro comercial. Paseamos por las tiendas comprando un par de cosas hasta que decidimos ir a Beverly Hills para ir por algo de ropa y zapatos. Caminamos tomadas de las manos, algo que tenemos por costumbre cuando salimos juntas, llamando la atención de la gente. -¿Quieres tomar algo? - nos detenemos frente a un Starbucks. -Si, me parece bien - contesto distraída. Entramos juntas, mientras Nicole va por los café, yo busco una mesa vacía, el lugar está repleto de personas. Después de un rato ya estamos en la mesa con unos capuccinos helados para cada una. -Has estado muy distraída hoy - me mira curiosa. Suspiro porque es verdad. No he dejado de pensar en la estupidez que hice anoche. Y luego pienso en que me hubiera gustado hacerla completa, para no estarme lamentando. Es cierto que nos lamentamos mas por lo que no hacemos que por lo que sí. -Hice una tontería anoche - explico removiendo mi café. -¿te drogaste de nuevo?- pregunta divertida. Frunzo el ceño. Eso solo pasó una vez y sí me arrepentí por eso. -No, la verdad estoy así por no haber hecho algo - sonrío triste. Estoy decidida a contarle todo a mi amiga, pero mi celular suena interrumpiéndome. Trato de ignorarlo, pero insisten. -Diga - contesto sin mirar quien es. -Tenemos que hablar - Habla Nelson al otro lado. -No - corto la llamada. Nicole me mira detenidamente. Se que quiere preguntar, pero no se atreve. Vuelve a sonar el timbre de llamada entrante. -Ya te dije que no quiero verte - respondo la llamada. -Estoy afuera del Starbucks. No me iré de aquí hasta que vengas al auto - habla autoritario. -PUDRETE - escupo y corto la llamada. Miro a Nicole que tiene una expresión de sorpresa en el rostro. Respiro hondo antes de disponerme a contarle todo, si no lo hago me moriré ahogada con esto. -Bien... - trato de encontrar las palabras - Hice la estupidez mas grande que he hecho hasta ahora... Y así comienzo la historia, no tan larga, a mi atenta amiga. Se que ella me va a escuchar sin juzgarme y me dará un consejo.
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