El tiempo para Andrea se detuvo en esa sala, la persona que esperaba no terminaba de llegar y ya aquel retrato se volvía insoportable a la vista, mas de una hora después entra un hombre extremadamente delgado, vistiendo un traje que parecía sacado de un museo que le advertía a Andy el concepto que manejaba sobre la moda y su evolución.
—¿Andrea Villareal? —dijo con una voz ronca mientras una sonrisa sarcástica se dibuja bajo los unos bigotes dispersos y sin forma.—Mi nombre es Raúl Arocha, jefe de mercadeo, pasemos a mi oficina — Andrea revisó las carpetas, intentó concentrarse en los informes de ventas que Raúl, le había entregado. Sin embargo, el ambiente en la oficina se había vuelto pesado. Las risitas amortiguadas y las miradas de soslayo empezaron a seguirla y a contradecir sus observaciones.
—Espero que sepas agendar llamadas y visitas a los clientes— dijo Raúl.
—No soy secretaria.
—Niña, tu trabajo aquí es seguir mis ordenes, debes entregar semanalmente un reporte de las ventas, ingresos, egresos…
—Tampoco es mi área —Interrumpió Andy una vez mas con una actitud desafiante — debería saber cual era el puesto para el que me contrataron.
Lo que Andy no sabía era que, Samantha se había "asegurado" de pasar por el departamento de mercadeo antes de ir a almorzar con su flamante marido
—La que necesita información acerca de su rol eres tú, aquí solo laboramos profesionales calificados por eso ocupamos el puesto que nos corresponde, si no estás capacitada para obedecer puedes darle la oportunidad a otra persona que si tenga la disponibilidad de aprender. —Por un momento Andrea se quedó en silencio, no por sumisión sino preguntándose internamente si valía la pena estar allí, por su mente pasaba el reencuentro con Víctor, el descubrir que estaba casado con su amiga de la infancia y ahora ésta humillación. Para las personas que estaban junto a ella en aquella mesa su actitud final fue la confirmación de lo que habían escuchado hacía apenas unos instantes de la misma dueña.
—Espero que tengan paciencia con la nueva. La pobre tiene mucha "experiencia de campo". Claro, que su oficina era una acera mugrienta y sus clientes le compraban por lástima, ella pensó que podía de ser parte de ésta empresa, ustedes saben, las fantasías que se creen las niñas sin recursos. Pero es difícil quitarse el olor a calle.
Una ilusión que tortura
Los días pasaron y culminó la primera semana en el trabajo. En casa era intrigante pensar las razones por las cuales Samantha se había convertido en la esposa de aquel hombre. Agostina no lo podía creer. —Ella sabía perfectamente el amor que sentían ustedes dos, seguro se le metió por los ojos.
—Me gustaría hablar con ella pero realmente no la he visto, tampoco he podido hablar con Víctor sobre eso, aunque me duela que sea su esposa, en el fondo ella sigue siendo como mi hermana y me alegra verla bien después de todo este tiempo.
María Elena escuchaba a su nieta y recordaba con nostalgia la paz que se sentía en la casa cuando estaban las tres jóvenes juntas, cómo se divertían y se compartían la crianza del pequeño Leo.— Las cosas no debieron ser de esa manera, lo se, pero yo también me alegro de saber que Samy está bien y feliz aunque fue muy injusta la forma en que dejó la casa sin decirnos nada.
Andy a pesar de las humillaciones de su equipo de trabajo quería seguir ahí esperando poder reunirse con su amiga Samantha, soñaba con el momento de ese reencuentro. Sabía también que eso significaba que debía olvidarse de Víctor para siempre, no se podía permitir verlo de la misma forma ahora que sabía que su amiga estaba entre ellos y ese pensamiento la torturaba entre ilusión y desilusión.
Un choque violento con el presente
Se atravesaba un momento crucial en la empresa donde no se permitirían errores, había que adoptar medidas drásticas para subir de categoría y tratar de igualar a las marcas mas reconocidas de la moda pero no era fácil y Víctor lo sabía de sobra ya que hacía varios años se estaban quedando atrás.
Cuando Andy se acercó a la mesa de juntas para proponer un cambio en la paleta de colores de la próxima campaña, se encontró de nuevo con un muro de frialdad.
—La propuesta es interesante, Andrea —dijo Raúl, cruzándose de brazos—, pero aquí no vendemos en aceras. Necesitamos algo con clase, algo que no parezca... bueno, algo que no parezca un invento de calle.
Andrea no se imaginaba por qué los comentarios tan despiadados se referían a ella como si la conocieron en su pasado como artesana, llegó a sospechar de Víctor, pero no veía en él la necesidad de incentivar esta humillación.
El día tan esperado finalmente llegó, y en un momento definitivo se encuentran frente a frente Samantha y Andy en la oficina de Tito, uno de los diseñadores mas valorados, la alegría se desbordaba en el rostro de Andrea y emocionada intentó abrazar a su amiga quien se apartó con desprecio, la oficina estaba sola, eso hizo que Samantha se confiara sin saber que Tito observaba discretamente la escena desde la puerta de cristal ahumado, al ver lo que pasaba se hizo aun lado inclinando el oído intentando escuchar algo.
—¿Qué Diablos te pasa mujercita? ¡No se te ocurra tocarme! — decía levantando las manos haciendo una barrera para alejar a Andrea simulando asco —¿Piensas ensuciar mi vestido acaso? Claro, no creo que reconozcas una pieza de colección.
—¿Samy por Dios? ¿Qué te pasa a ti? ¿Por qué me hablas de esa forma? ha pasado tanto tiempo…
Samantha Interrumpió enseguida —¡Quiero que te largues de mi empresa! —Dijo con evidente ira tomándola del brazo bruscamente tratando de sacarla a la fuerza, Andrea no entendía nada de lo que pasaba y se sacudió enérgicamente a la vez que Tito por fin entró
—¡Me estás lastimando! —Gritó Samantha fingiendo dolor pero su diseñador favorito se mostró indiferente.—¿Viste como me trató?—insistía.
—No entiendo ¿Qué te hice para que me desprecies así? Si somos como hermanas — Samantha gritó con mas fuerza para que Andy no siguiera hablando frente a Tito.
—¡Lárgate de aquí, nunca me recuperé de tantos abusos y ahora que tengo un poco de paz me persigues para quitarme lo que tanto me ha costado conseguir —Gritaba histérica entre sollozos llamando la atención de los otros empleados quienes se acercaron preocupados para consolarla.
Tito llevó a Andy a un cuarto lejos de la gente que llegaba atraída por el escándalo, dejando a Samantha sola con su show. El suceso llegó inevitablemente a los oídos de Víctor quien se acercó de inmediato a socorrer a su esposa sacándola en brazos para llevarla con el médico de la familia ya que ella no dejaba de llorar por un supuesto ataque de pánico.
Cuando las cosas se calmaron el diseñador y Andrea salen de la oficina aprovechando de que nadie se dio cuenta del encuentro entre ellas dos, sin preguntar nada, mientras expresaba su asombro con gestos típicos de su aparente sexualidad. Este episodio tan surreal se quedó grabado en la mente de Andy, ahora tenía muchas mas preguntas que antes y menos personas a quién preguntar. Víctor velando por la seguridad de su esposa le decía muchas cosas que aquella joven se negaba a comprender o al menos a dar por hecho.
Cada tarde Andrea, le contaba a su familia los sucesos en su trabajo y cómo se desenvolvía en medio de tanta discriminación.
— ¿Por que te desprecia tanto? Si fueron como hermanas, aquí crecieron juntas, sin diferencia, como si las tres fueran mis nietas.
—¡Por celos! —respondió sin titubeos Agostina — Era tan obvio el interés que Víctor demostraba por ti que eso le carcomía el alma a Samantha, es una resentida egoísta y ahora que sabe que estás cerca de su marido tiene miedo.
—¡No digas tonterías! Pero la hubieras visto, parecía que moría y lo peor, su marido fue a buscarla desesperado restregándole a todos en la cara el gran amor que hay entre ellos.
—Ahora ya sabes de donde viene todos los ataques en tu contra —Concluyó Tina para ir a dormir, pero antes de entrar al cuarto se dio la vuelta, tomó a Andy por lo hombros y le ordenó con toda seriedad.—¡Prométeme que ahora mas que nunca te vas a quedar en ese puesto y no vas a permitir mas desprecios ni abuso de nadie, ni siquiera de Víctor y su flamante esposa! Tú vales mucho. ¡Demuéstralo! —le dio un suave beso en la frente con la facilidad que le daban sus 1,80 cm de belleza italiana y entró a dormir con su hijo.
Desafíos y Enfrentamientos
De nuevo otro lunes y seguían las reuniones, las gráficas decadentes que azotaban como un látigo sin piedad. Mientras tanto en las salas de juntas se discutía una vez mas las nuevas propuestas del equipo de diseño y mercadeo.
—Si hacemos una colección solo para unos clientes específicos, casi personalizando cada modelo, cada vestido podría ser vendido a precio muy significativo y así subir nuestro nivel empresarial —Sugería Raúl, dirigiéndose al departamento de diseño —Es muy arriesgado Intervino Andrea manteniendo la voz firme a pesar del nudo en su garganta —Mi experiencia en ventas me enseñó que el cliente compra historias, no solo objetos.
—Permíteme informarte que los profesionales en ésta mesa no venimos de las calles, estamos capacitados para llevar ésta empresa a la cúspide de la moda, así que limítate a escuchar y aprender. —Raúl sentenció una vez mas la intervención de Andy, pero ésta vez no se quedó en silencio.
—Esa experiencia que tanto les enorgullecen es la misma que no ha logrado subir las ventas en años, y aún así se cierran a contemplar las nuevas posibilidades. Si la "clase" de esta empresa consiste en despreciar el origen del arte, quizás el problema no es mi propuesta, sino su prehistórica visión.
Se levantó y caminó hacia el ventanal, tratando de que no vieran cómo le temblaban las manos. En su mente, seguía dando vueltas las palabras contundentes de Tina
—Estoy de acuerdo con Andrea—responde muy relajado Tito desde su asiento, ni siquiera levantó la mirada, sólo le daba vueltas a su bolígrafo una y otra vez, su respuesta fue directamente enfocada en las palabras de Andy descalificando por completo la sugerencia de Raúl—No podemos arriesgar mas dinero en una apuesta esperando que el viento nos favorezca, ya se ha desperdiciado demasiado tiempo y capital en rutas sin sentido— enfatizó sin dejar de balancear sus manos con gracia femenina.
Andrea no se esperaba aquella reacción del diseñador estrella, enseguida los reclamos y justificaciones encendieron la sala. Andrea solo los miró con la expresión de quien quiere salvar lo insalvable, dejó ver una leve sonrisa de satisfacción solo se retiró sin mirar atrás ignorando los llamados de atención y las amenazas de reporte que Raúl le gritaba. Mientras caminaba saboreaba el increíble toque dulce que le produjo ésta pequeña victoria
Mientras tanto, en su oficina, Víctor observaba el monitor de seguridad que mostraba el departamento de mercadeo. Sabía que Samantha estaba sembrando el odio en cada conversación; conocía bien el rastro de destrucción que dejaba su esposa justificada por la historia que de sufrimiento que según ella misma llevaba a cuestas.
—No puedo prescindir de su talento —susurró Víctor en voz baja, apretando los puños—. Pero me duele la situación que está viviendo y no se que hacer.