Un encuentro que desarma

1265 Words
Para Alexa, era extraño sentirse así. La noche anterior, mientras cenaban, le había dejado claro a Nikolai que lo suyo era una relación estrictamente laboral, que no iba más allá, por mucho que ambos pudieran desear lo contrario en el fondo. Por eso, al verlo en el mismo lugar y a la misma hora, no pudo evitar sorprenderse. Se sentía como si él hubiera estado siguiéndola, investigando sus planes de sábado para aparecer ahí como si fuera una coincidencia. Antes de que pudiera decir algo, su sobrina la tomó por sorpresa al saludar con familiaridad al adolescente que acompañaba a Nikolai, como si lo conociera de toda la vida. —¿Steven? ¿Qué haces aquí? —preguntó Isabella, girándose con rapidez. Se había distraído observando la fila de la taquilla avanzar, pero al escuchar a su tía, su atención se desvió al chico. —¿Se conocen? —preguntó Alexa, olvidándose por un momento de la presencia de Nikolai. —Sí, vamos en la misma escuela, aunque no en el mismo salón. Él tiene dieciséis y es el capitán del equipo de fútbol —respondió Isabella. Alexa notó la forma en que su sobrina lo miraba, no solo con admiración por ser el mejor jugador del equipo, sino con un brillo en los ojos que delataba algo más. Para su sorpresa, Steven también la miraba de la misma manera, incluso parecía más nervioso que ella por el inesperado encuentro. —Oigan, lamento interrumpirlos, pero ya llegamos a la taquilla —comentó Josh. Era cierto. Mientras hablaban, la fila había avanzado con rapidez y la empleada detrás del mostrador comenzaba a impacientarse. Detrás de ellos, la gente esperaba su turno para comprar los boletos. Antes de que Alexa pudiera adelantarse y pagar los suyos, Nikolai se le adelantó. Sin darle oportunidad de protestar, le indicó a la taquillera que los cinco iban juntos, sacó la billetera y pagó por todos. Alexa intentó darle dinero, pero él se negó con firmeza. —Es una invitación —dijo con una sonrisa encantadora que ella prefirió ignorar. Los niños tomaron sus boletos y corrieron hacia la entrada del parque. Alexa, por su parte, se quedó junto a Nikolai, consciente de que él no tenía intención de apartarse de ella en todo el día. —¿Estás bien? —preguntó él al notar la expresión seria en su rostro. —Sí, no te preocupes. Solo me sorprende encontrarte aquí —respondió. Luego, sin poder evitarlo, añadió—: ¿Puedo preguntar quién es el niño que viene contigo? Su tono no era solo de curiosidad, sino de cautela, como si temiera la respuesta. Nikolai pareció notarlo, pero no dudó en ser honesto. —Es mi sobrino. Al igual que tú, tengo una hermana mayor, y Steven es mi adoración. Siempre que podemos, pasamos tiempo juntos. A mi hermana le encanta que lo haga porque así tiene un respiro y puede dedicarse un poco a ella misma. Es madre soltera, así que ya te imaginarás lo difícil que es para ella criar a un niño sola. Sus palabras eran sinceras, y por primera vez, Alexa lo percibió así sin esfuerzo. —Entiendo... —murmuró, procesando la información—. ¿Tú no tienes hijos? —No, para nada. Y no planeo tenerlos —respondió con naturalidad—. Con Steven tengo suficiente. Cuando no estoy trabajando o asistiendo a eventos, paso tiempo con él. No creo que me quede mucho espacio para algo más. Prefiero disfrutar el acto. Le guiñó un ojo con una sonrisa ladina, esa misma que siempre lograba poner nerviosa a Alexa sin razón aparente. Esta vez no fue la excepción. Sintió sus mejillas arder, y aunque intentó disimularlo, Nikolai lo notó. Sin embargo, en lugar de insistir, simplemente sonrió, divertido. —¿Quieres ir a sentarte un rato? —preguntó, señalando una banca vacía, justo frente a la montaña rusa. Alexa vio a los niños correr en esa dirección. Sería la primera atracción a la que subirían. Suspiró y, sin mirar a Nikolai, caminó hacia la banca. No tenía sentido seguir negándolo. Por mucho que lo evitara, ese día lo pasaría junto a él. — De acuerdo, vamos antes de que nos la ganen. Pero justo así fue, antes de que corrieran para ocupar la banca, una pareja de adulto mayor les ganó la banca. — Demonios, qué mala suerte. Bueno, aún nos queda irnos a sentar a las mesas vacías del puesto de hot dogs, por suerte, es de mañana, y aunque el negocio está abierto desde que abren el parque de diversiones hasta que cierran, las mesas están vacías hasta que no sea hora de comer. Vamos ahí — sugirió Nikolai. Sin más remedio, Alexa asintió. Se encaminaron hasta el puesto de hot dogs, efectivamente, sus mesas estaban vacías, no había nadie por allí sentado, y el lugar era perfecto para supervisar a los niños que ya estaban sentándose en su carrito de la montaña rusa. Al verlos, los niños los saludaron con la mano, y Nikolai y Alexa correspondieron de inmediato. — ¿Tienes novio? ¿Prometido? — preguntó Nikolai a Alexa, puesto que después del saludo a los niños, un silencio incómodo quiso dibujarse en medio de ambos. Alexa lo miró. — No, no tengo. Estoy soltera, y tampoco estoy interesada en uno ahora, si quieres la verdad — trató, pero no pudo evitar hablarle con seriedad y chocante a Nikolai. — Oye, cálmate. Sé que anoche en la cena, aclaramos que lo nuestro era estrictamente profesional, pero nada más quiero conocerte mejor, no estoy siendo ni grosero contigo como para que me trates así. Alexa suspiró, lamentablemente, Nikolai tenía razón, ella estaba siendo muy grosera con él, y ni siquiera le ha dado las gracias por haberles invitado la entrada del parque de diversiones a ella y a los niños. — Lo lamento, tienes razón. Discúlpame, han sido días muy complicados para mí desde la muerte de mi padre, y desde antes de ello — ella confesó. Era verdad. Alexa no sabía como sentirse después de la muerte de su padre, después de haber vivido el infierno que tuvo que pasar cuando él vivía, queriendo controlar su vida, queriendo hacer de ella lo que mejor le conveniera. Tratándola como una basura, sin darle su amor, ni cariño de padre que debía de haber hecho desde que ella nació. — Perdón que me meta, pero, ¿Tuviste una infancia muy dura al lado de tu padre, verdad? — preguntó Nikolai con interés de saber cuando vio en los ojos de Alexa, que ella quería llorar, aunque se aguantó por no hacer el ridículo frente a él, y no demostrar realmente que ella tuviera sentimientos. — Sí, la tuve. Como sabes, mi padre era demasiado estricto como para ser un padre. En realidad, Sergei y yo solo contamos con el apoyo y el amor incondicional de nuestra madre. Con mi padre, la relación era muy difícil, nunca se sabía cuando él estaba de buenas, porque todo el tiempo estaba de malas. Creo que tú siendo uno de sus socios, incluso para cuando estaba vivo deberías de saberlo. Nikolai asintió. — Sí, tu padre era una persona con un carácter demasiado fuerte, pero me cuesta creer que aún lo fuera con sus hijos. — Pues, créelo que así fue. Ni siquiera dejó que Sergei al terminar la universidad ocupara su lugar en la empresa. Mi hermano tuvo que salir adelante por su propia cuenta, mi padre era muy orgulloso como para dejar que alguien más se metiera con las empresas. Lamentablemente, ya descubrí porqué.
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