Mauricio
3 Años antes
Estoy en el campo de americano y veo a lo lejos a una linda chica de cabello rubio y largo. Sonrío porque la conozco perfectamente; es mi mejor amiga. Siento un fuerte golpe en mi brazo y mi sonrisa se borra. Volteo a ver al causante de esto y es Darían, que está con sus brazos en la cintura y niega. Yo recojo el balón y camino hacia él. Volteo hacia donde está mi chica y ella está sentada en el césped. Cuando llego con Darían, él me golpea la cabeza muy fuerte, me toma de las barras de mi casco y me pega a el.
—Si Daniela es una distracción para ti, no la voy a volver a dejar entrar al campo, ¿escuchaste?
Yo suspiro y asiento. ¿Quién me diría que ese día todo se complicaría? Estoy parado en el pasillo de la universidad, esperando a que Nancy salga de los sanitarios. Estoy en mi celular, tentado a mandarle un mensaje, aunque me dijo que no quería que la llamara. Juro por Dios que no he podido dormir por las noches pensando en cómo arreglar este problema cuando escucho una risa y sé perfectamente de quién es. Así que, de inmediato, levanto mi rostro y ahí está ella. Pareciera que caminara en cámara lenta con esa hermosa sonrisa en sus labios, como arruga su pequeña nariz cuando lo hace. Lo peor de todo es que está sonriendo con el idiota de Emiliano. Cierro mis puños, pues estoy tentado a darle una paliza por quitarme a mi mejor amiga. Siento que alguien golpea mi brazo y ahí me doy cuenta de que Nancy está parada a un lado de mí, con los brazos cruzados. ¿A qué horas llegó a mi lado? Yo le sonrío, pero ella me mira molesta.
—¿Terminaste?
Yo la miro confundido, pues no sé de qué habla.
—¿De qué?
—Y todavía lo preguntas, de babear por esa estúpida.
Yo suelto una carcajada y niego.
—No digas tonterías, tengo que reconocer que la extraño.
Ella se pega a mi pecho y lo empieza a acariciar, y hace un pequeño puchero. Yo suspiro porque a veces me desespera.
—¿Cómo vas a extrañar a una persona que te cambió de la noche a la mañana? Yo te lo dije, cielo, ella no era realmente tu amiga, pues a la primera pelea te cambió por Emiliano. Esa chica solo estaba a tu lado porque le gustas, pero como tú me elegiste a mí, no lo soporto.
Yo frunzo el ceño y sonrío. Eso es una tontería. Yo jamás le gustaría a Daniela; son solo los celos de Nancy. Así que la alejo un poco de mí y la miro a los ojos.
—No quiero que vuelvas a repetir eso, ¿entiendes? Ella es, bueno, era mi mejor amiga y sus padres y mis padres son mejores amigos. No quiero que se malinterprete y ocasione un problema donde no lo hay.
Ella no deja de sonreír y asiente, pero tengo que aceptar que movió algo dentro de mí al pensar que ella podría estar interesada en mí. No, eso no es posible; prácticamente vivimos juntos, somos como hermanos. Sacudo un poco mi cabeza y suspiro para borrar esas locas ideas de mi mente. Pasa el día con total estrés; pareciera que mi día sería el peor. La veía en todos lados y colgada del brazo del idiota. Creo que Nancy tiene razón. Cuando por fin terminan las clases, voy hacia el estacionamiento. Nancy va de mi mano, pero obviamente tiene que hacer algo para molestarme, así que se detiene cuando los veo venir. Yo solo suspiro y cierro los ojos.
—Mira, Mauri, la despechada ya consiguió quién sane su corazoncito roto. ¡Qué bello! Lástima, Emiliano, que seas la segunda opción.
Aprieto un poco la mano de Nancy para que guarde silencio, pero parece que para ella esa acción era lo contrario. Volteo a ver a Dani y está furiosa. Da un paso hacia Nancy, pero Emiliano la detiene y niega. Pero, obviamente, Dani no se quedaría así.
—Cállate, estúpida, o quieres que Mauricio se entere de todo lo que haces. Sabes que no te conviene. Aléjate de mí, Nancy, porque no te va a ir muy bien.
Yo miro a Nancy confundido, pues no tengo idea de qué habla Dani. Ella se da la vuelta molesta y no dice nada más. Cuando subimos al coche, ella va en completo silencio. ¿Y ahora qué diablos le pasa? Pero no sale de mi mente lo que Dani dijo. Sin decir nada más, llegamos hasta su casa. Ella se baja sin despedirse. Yo me voy a casa de inmediato, subo a mi recámara y me tiro en la cama, cerrando mis ojos. Pero cuando lo hago, el rostro de Daniela viene a mi cabeza. Yo suspiro; de verdad la extraño demasiado. Escucho que suena mi teléfono con una videollamada. Mi hermana se había ido a estudiar fuera de casa y solo le faltan seis meses para regresar. Ya la extraño, a pesar de que es como una patada en las bolas. Yo contesto con una sonrisa en mi rostro.
—Hola.
—Hola, enano, ¿cómo estás?
Yo volteo los ojos con fastidio, pues soy mucho más alto que ella, pero mi sonrisa no se borra.
—Algo complicado.
Ella sonríe y asiente.
—Sí, ya me enteré.
Yo alzo una ceja, pero luego caigo en cuenta de que Madison es la mejor amiga de Dani, así que, obviamente, ella le diría.
—Pero no me culpes; Nancy tiene razón en...
Ella ni siquiera me deja terminar de hablar y bufa.
—Mauricio, puede que Daniela no te quiera decir nada porque no quiere que pienses que está celosa o algo por el estilo, pero yo soy tu hermana y me duele que te miren la cara de estúpido. Nancy es una zorra, Dios. Idiota, ¿quieres que piense que ninguno de tus amigos te ha dicho que se acuesta con media universidad? De verdad, Mauricio, ¡mierda! Los hombres piensan con la cabeza equivocada.
Yo empiezo a negar; no, eso no puede ser. Pero sí, sí puede ser. ¿Por qué todos los chismes? Mierda, soy el idiota más grande.
—Mauricio, Dios, contesta.
Yo cierro los ojos y suspiro. Cuando los abro, le contesto.
—Daniela lo sabía.
Ella asiente y yo cierro mis puños con coraje.
—¿Por qué nunca me dijo nada?
Ella guarda silencio un momento.
—Ya te lo dije, no quería que pensaras mal de ella y mira, es lo primero que haces. No se equivocó; le crees más a Nancy que a la chica que te ama como jamás.....
Ella guarda silencio y yo suspiro.
—¿Por qué te callas? Continúa.
—No, ya no tiene caso. Déjala en paz, está con Emiliano. Deja que él sea su mejor amigo, que sea el chico que robe sus sueños. Ya no la molestes.
Cuando dice eso, siento como mi pecho se oprime. Dejar que él sea su mejor amigo, que sea el chico que robe sus sueños. Ella está loca. Me pongo de pie y empiezo a bajar las escaleras. Madison sigue en llamada. Cuando subo al coche, la coloco donde la pueda ver. Ella suspira.
—¿A dónde vas?
Yo empiezo a conducir hacia casa de Dani, que no es muy lejos. Volteo a ver la pantalla y sonrío.
—Con Dani.
Ella empieza a gritarme, pero yo no la escucho.
—Te has vuelto loco, Mauri. Déjala en paz, por Dios. Tú escogiste a Nancy. Ahora que te digo esto, quieres a tu mejor amiga de vuelta. Créeme que no será tan fácil como piensas.
Yo la miro con los ojos entrecerrados y suspiro.
—Mierda, ¿crees que no lo sé? Por supuesto que lo sé, pero Dios, tengo que intentarlo, ¿no?
Ella no dice nada. Yo me estaciono frente a la casa de Dani y me bajo del coche. Camino aún con la llamada de Madison en el teléfono. Cuando voy a tocar, se abre la puerta y ahí está ella. ¡Dios! ¿Pero qué le ha pasado? Jamás la había visto así, tan hermosa. Ella ni siquiera se ha dado cuenta de mi presencia, pues está peleando con Darían, hasta que este me sonríe. Ella voltea y me mira a los ojos. Yo le sonrío, pero ella suspira y pasa por un lado mío, ignorándome completamente.
—Darian, solo dile a papá y a mamá que llegaré tarde. ¿Podrías hacer eso?
Yo tomo su brazo para detenerla, pero ella lo retira como si le quemara.
—Dani, podemos hablar.
—No, y ya te lo dije, no me busques.
Ella empieza a caminar hacia la calle y justo se para el coche de Emiliano. Él, con una sonrisa en su rostro, se baja de este y abre su puerta. Ella besa su mejilla y sube al coche. Jamás deja de sonreírle. Yo me quedo viendo con la boca abierta y mis manos hechas puño. Siento que alguien palmea mi espalda y volteo a ver a Darían.
—Llegaste tarde, eso te pasa por lento e idiota.
Mi hermana suelta una carcajada, pero de pronto guarda silencio. Darían frunce el ceño, pero no dice nada. Yo solo lo miro molesto porque de verdad estoy que me lleva el diablo y ni siquiera me pregunto por qué, porque no lo sé.
—¿A dónde va?
Él se encoge de hombros como si no le importara.
—No lo sé, a una cita.
Yo solo asiento y salgo de ahí. Cuando llego a casa, me tiro en la cama y miro al techo. Coloco el celular a un lado mío y guardo silencio. Dios dirán que soy un cobarde, pero siento un nudo en mi maldita garganta como si quisiera estallar en llanto. Dios, jamás pensé que me afectaría verla con alguien más, y menos así, como estaba vestida, tan hermosa, con ese vestido pegado a su cuerpo, su hermoso cabello rubio en una cola alta. Dios, ¿en qué estoy pensando? Solamente es Daniela, pero es mi Daniela.
—¿Estás bien? Creo que te afectó verla con alguien más, ¿cierto?
Yo me levanto y coloco el celular para verla a la cara. Ella está con una sonrisa en su rostro.
—No lo sé. Digo, sí sentí algo extraño, pero no podría explicar qué es.
—¿Celos?
Yo frunzo el ceño y niego.
—¿Qué? no. Claro que no, ella es mi amiga.
—Sí, y yo soy tu hermana y te conozco perfectamente. Sientes celos. Jamás lo habías sentido porque pensaste que ella jamás estaría con un chico, pero imagínate que él la esté besando, acariciando y haciendo mil cosas más. Imagínate.
Yo grito furioso; no, no puedo imaginarme eso.
—¡Cállate, mierda! Cállate, ella jamás, jamás haría algo así.
—¿Por qué no? Es una mujer hermosa y cualquier hombre moriría por estar con ella, tú lo sabes.
Yo suspiro y le digo:
—Te amo, hermana, pero ya no quiero hablar contigo.
Cuelgo la llamada y me vuelvo a tirar en la cama. Cierro los ojos y caigo en un profundo sueño.
La tomo de la cintura y la pego a mi cuerpo. Su aliento pega en mi rostro y ella muerde sus labios, esos que muero por besar. Su respiración es agitada y la mía no es mejor.
—Mauri, esto no está bien.
Yo coloco un dedo en sus labios para que guarde silencio.
—Shhhh, lo sé, pero ya no puedo ocultar lo que siento por ti. Te deseo, te quiero conmigo, Daniela. Te amo.
Vuelvo a besar esos labios y son tan suaves, tan deliciosos. Su lengua juega con la mía y, cuando nos separamos, ella me mira a los ojos y sonríe.
—Yo también te amo.
Abro mis ojos y me siento en la cama. Mi corazón late tan fuerte. Acaricio mis labios y sonrío porque jamás me di cuenta de lo que realmente sentía, ¿porque ahora que ella tiene a alguien más?