Los caminos del silencio aborda una temática tan difícil de enfrentar como de aceptar y eliminar. La violencia de género es un flagelo que parece no tener techo, que parece no tener final, y la mujer. la víctima principal, parece seguir presa de su propia boca cerrada. Alicia y Franco pasaron, en tan sólo breves segundos, de tener un noviazgo intenso, único y feliz, a contraer un matrimonio que, desde el inicio mismo en la noche de bodas, se selló para siempre con un mensaje decisivo y determinante de parte de él: 'Desde hoy harás lo que yo te pida'...Y los años terminaron siendo el enemigo número uno de ella, y al no ver escapatoria, terminó amigada con la vida infernal que su esposo le proporcionó, vida que debía dejar de ser vida porque ese es el camino final del silencio.
Un hombre decide mudarse a un edificio de departamentos luego de su divorcio, pero lejos de hallar la paz y la armonía necesarias para afrontar este golpe en su vida , se topa en su nueva morada con unos vecinos, una familia tipo que viven permanentemente sumidos bajo severas y crueles discusiones, violencia de todo tipo, descontroles y abusos sistemáticos, rompiendo todas las reglas impuestas y paralizando el accionar de éste pobre hombre que sólo fue en busca de sosiego para poder hacerle frente a su situación. Hasta que, después de meses de soportar, toma cartas en el asunto y decide embestirlos para terminar con esta total falta de consideración y de respeto, empujado también por la inacción directa o indirecta de los administradores del edificio. Él se pone al hombre la proeza, pero está lejos de imaginarse con lo que se encontrará.
Bianca y Alexander comienzan una historia de amor que se corta súbitamente cuando ella le da la novedad de que va a contraer matrimonio en poco tiempo con un hombre al cual no ama, pero que se ve en la obligación de hacerlo por expreso pedido de su madre en busca de salir de sus deudas que la tienen al borde del abismo. Ella está perdidamente enamorada de Alexander. Él también, y deciden seguir con su amor a pesar de los riesgos y de la diferencia de edad entre ellos: Él, un adolescente de diecisiete años. Ella, una mujer de tres décadas. Una historia que parece no tener fin, pero que va a dejar huellas difíciles de borrar y de olvidar.
Eugenio e Ignacio se conocen en un momento muy particular de éste último. Luego de quedar desempleado, Ignacio debe salir a buscar el sostén de su familia promoviendo su propia mercadería. A lo largo de un tiempo logra establecer su marca, pero nunca olvida que Eugenio, fue su primer cliente y el que prácticamente le hizo desplegar las alas para volar en sus sueños y no rendirse ante las a adversidades que, inexorablemente, debía enfrentar. Pero lo que no sabía era que debía enfrentar lo que estaba a punto de avecinarse.
Cara y cruz; anverso y reverso, lado A y lado B...Blanco y negro...Hay quienes eligen seguir. Otros, en cambio, deciden entregarse a los designios repartidos; hay quienes despiertan de la pesadilla y, aún metidos en ella, desean y se disponen a empezar de nuevo, a cambiarlo todo. Pero también están aquellos que determinan bajar la guardia y dejar de darle pelea a la vida y al tormento que los azota. Eso es Blanco y Negro, una mirada en lo profundo a cerca de las resoluciones personales. Manuel y Simón...Blanco y Negro.
¿Quién está detrás de todo? ¿Quién es el ojo en el cielo? ¿Quién digita nuestros caminos a recorrer? No se supo, no se sabe, no se sabrá. Se sospecha. Pero evidentemente una fuerza superior controla todos nuestros movimientos y se mofa en su sillón poderoso del próximo paso a dar. Eso es 'Destinos', una muestra gratis de que las planificaciones pueden quebrarse en el medio de la carrera; que lo previamente pautado nos puede escupir vilmente en el rostro. Que nada está dicho. Que todo es relativo.
Mentiras. Engaños. Manipulación...Tres de incontables costados de un hombre gobernado por sus peores sentimientos. Un ser nefasto que se dedicó a caminar por las llamas del infierno y a quien jamás la culpa y el remordimiento lo lograron desviar de su eje inicial. Un arquetipo de la maldad en su máxima expresión; un reflejo vivo de la sicopatía elevada a un nivel superlativo. La retorcida historia de Mauricio Arregui, un hombre que pareció haber planificado los destructivos caminos de su vida y desear fervientemente llevar a los suyos a vivir dentro de ese mar de fuego. La mendacidad, el enredo y el embuste fueron sus armas letales a lo largo de su proceso. Con ellas se manejó y ese fue su mayor legado.
Él anduvo toda su vida con un sueño a cuestas: Torcer el destino de su madre. Pero para lograrlo debía estar en un tiempo distinto, y sabía a la perfección que - al menos en esta vida – sería un propósito imposible de alcanzar. Sin embargo una mañana regresó cuarenta y ocho años, a junio de 1967, y se encontró parado frente a su casa materna, como un obsequio divino, como un regalo del creador. Una vez que entendió que sus años de pedidos se hicieron realidad, aprovechó el tiempo y puso en marcha su misión, la cual lo llevó a aventurarse en un laberinto de irrealidades y de golpes emocionales que lo dejaron al borde del precipicio, y cuando sintió que la meta estaba a pocos pasos, halló la verdadera realidad de todo el entramado, y comprendió, fundamentalmente comprendió.